Estaba solo, perdido, ansioso, hasta que me encontró la Colombina, mi arcángel, el que lucha contra mis demonios y a veces los derrota.
Yo le transmito mis dudas pero ella no se rinde, busca en mi ser una luz que no se si tengo.
Espero hacerla feliz.
Nos buscamos y nos encontramos. Despues de un tiempo de acompañarnos decidimos compartir mas que nuestros ratos libres, decidimos convivir.
En la búsqueda de un lugar para plantar bandera, nos instalamos en el lugar más lógico: Belgrano.
Continúa nuestra epopeya...
¡Qué lindo vértigo corre por mis venas!
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1 comentario:
La horma de mi zapatito... Te adoro Arlequín.
Sos de luz.
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